jueves, 19 de marzo de 2009

Dale mamita

Ya tú sabes. Tú estás en lo que estás, que es, cogiéndote a un man que te encanta.

Tú estás en lo tuyo, dando lo mejor de ti: procuras dar el mejor ángulo (¿quién no tiene inseguridades?), poniendo cara de Jenna Jamieson, cerrando los ojos para conjurar a los espíritus que suelen traer los orgasmos.

Ahí a lo lejos una señora en el patio de al lado cuelga ropa y los perros ladran.

Sudor por todos lados, cabellos pegados al cachete, los dioses han sido invocados y vienen llegando, vienen, vienen…

De repente, sientes que se estira con dirección a la proverbial mesita de noche. Miras de reojo (porque le estás dando la espalda) y ves sus dedos estirándose hacia la gaveta.

PUff, se esfuman los dioses invocados.

Piensas: ¿y ahora a este qué bicho le picó?

Los dedos se meten en la gaveta abierta. Seguro va por condones.

Pero no.

Coge el COFAL.

¿¿¿!!!!!!!! COFAL??!!!!!!!!!!??

Ahora sí se fueron los dioses para esconderse en quién sabe qué esquina.

Se retira de ti y empieza a embadurnarse aquello con eso.

- ¿¿¿Qué estás haciendo???
- Dale mamita, que se siente rico…
- ¿¿¿Ahhhhh???
- Sí dale, dale.

Vamos a decir que fue como comerse la menta de la factura del restaurante con diez vasos de agua fría. Quedé como con el aliento fresco , assssssss, como jingle de chicle gringo…it lasts, it lasts, it lasts.

- Coño, que esto arde.
- No dale, daleeeeeeeee.


La situación se pone incómoda. Físicamente incómoda. Más que pastilla de menta se empieza a sentir como chicle de canela, como diría Calle 13, “…pica, pica, pica, como pimienta”.

- Ay, ay, ay ya para que esto arde demasiado, carajo.

Para cuando miro, resulta que él ya no está. Está brincando en un pie, con el glande flácido entre las piernas, y va como pepita de guaba para el baño…brincando primero en un pie, luego en el otro.

De lejos sientes que abren la ducha en el baño. Y tú acá no puedes pensar porque tienes a la niña, toda espelucada y no sabe ni qué fue lo que le pasó.

Él regresa. Lo tiene rojito, como si le acabaran de hacer la circuncisión.

- ¿¿¿¿¿Y eso qué fue????, le preguntas.
- Nada pues, que quería ver cómo se sentía.
- Hay cabrón, yo pensé que ya lo habías hecho antes!!! ¿No que “…dale mami que se siente rico???”


NO hay respuesta.

Moraleja:

No todo lo que alivia, alivia todo.
No todo lo que arde, te cura.
No todo el que sugiere, sabe.

2 comentarios:

  1. la moraleja pega.
    reflexión sobre lo cotidiano.

    cofal: es un k.o. en el primer asalto, no?

    pero a la vez...en este caso...quien fuera cofal...

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  2. ahora no puedo parar de escribir sobre el cerdo ricardo
    http://hermanapilar.blogspot.com/

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